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Maria Caro - Poemas

Carmelo Trenado - Pintura

 

 


 
 

 

 

 

 

 

Entra.
Le pido que entre, le ato una cuerda a la cintura, le empujo. —Entra.
Y le empujo.
Entra.
Y hunde los pies en la boca negra,
pero el paso
blanco
(porque sana es blanco). Entra.
Y el lugar sin plano, el espacio casi en los huesos, el techo desplomado,
desplomadas las manos
y torcido el aire, doblado como un brazo
abrazando.
Pero ve y entra,
que te tengo bien sujeto con mi cuerda.
Y pisa, recorre, deambula, llega, habita, cuela esto
que me arde,
que mis hilos te enhebran y te traen de vuelta.

23 de Abril de 2003

 

 

 


 

 

 

A Carmelo Trenado


(Vi que alguien pintaba un dedo)


Hay un sexo.
Y digo no gracias.
Y digo sí, por favor, por favor…
Hay un sexo señalado por el dedo gigante
que se alza y escarba, ahonda y glup.
Sin duda alguna esta es mi fiesta.
Ocupan las cosas su lugar nuevo.
Todas las cosas su lugar nuevo.
El orden es perfecto, bocabajo perfecto,
recién nacido, desdentado, ebrio, derramado
perfecto, jadeante.
Y te digo: mira mi sexo designado,
para que no lo confundas con otras bocas,
para que no te equivoques con las huellas que han
ido dejando y puedas seguir el movimiento
laberíntico e imparable de mi sexo.
El dedo sixtino se me clava. (Por favor…)
Yo soy la novia blasfema y esta es mi fiesta. (Sin duda).
Y este es mi sexo escanciado.
Y no hay más nada.

 

 

 





 

 
 

 

 

 


 

 

MARIA CARO  /  CARMELO TRENADO

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